Cuando me cambiaba de asiento, uno de los payasos de este circo contó, el que a mi juicio, es parte de los chistes más insulsos del 2016. Tomó el micrófono y dijo:
"El año nuevo llega colmado de muchas esperanzas y progreso, los niveles de confianza de inversionistas seguirán creciendo gracias a mi Gobierno"
Para mi suerte, no lo escuché en el momento, o habría arruinado mis aperitivos de fin de año, pero ese gusto lo tuvo uno de sus compañeros de oficio, quien desde el retiro se tomó el atrevimiento de enviar el saludo que aquí cito:
"Desde Nicaragua, tierra y pueblo que me ha recibido con mucho cariño, le deseo al pueblo salvadoreño, mi pueblo, un Feliz año y prosperidad".
Y todavía nos llama "su pueblo", que considerado.
Me indigno, por supuesto, pero, para quienes vivimos bajo esta carpa, no es algo que nos sorprenda en lo absoluto, la hipocresía florece con vehemencia durante estas épocas y a Judas le encanta besar nuestras gastadas mejillas.
Lo que yo entiendo, en base a ambos mensajes, es que a este pequeño año que inicia, antes de siquiera empezar a gatear ya nos lo apalearon. Burlarse con tal descaro, de aquellos que vivimos atemorizados, empobrecidos y angustiados, saludarnos desde sus cómodas residencias y esperar que respondamos con alegría es el colmo del descaro.
¡Apartaos de mí, hacedores de maldad! ¿pero quién ha contratado tan mal entretenimiento?, que el público les abuchee de una vez, a falta de recursos para lanzar comestibles a sus rostros mal maquillados, no me queda más que escribir. Y de paso, desear sinceramente que este año un león acabe con este circo.
somos seres racionales que soportamos agravios irracionales, la carne de cerdo una vez contaminada no se puede consumir, pero tenemos aqui el unico caso en que el cheff decio meterla al horno y que tendremos lueg ¡un cerdo asado y sin una manzana que cubra su trompa!
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