martes, 3 de enero de 2017

Para muestra, un botón.

Permítanme narrar lo que ha sucedido, tras la divertida intervención de los payasos.

Un cerdo se ha soltado, y le he visto ensuciar el regazo de una niña, le vi actuar cual la bestia salvaje que un animal puede llegar a ser, le vi impregnar su saliva en el vestido de la jovencita, y también le vi correr con holgura entre sus adiestradores. Observé al público, el cual, a diferencia de mi, que en estado atónito presenciaba el hecho, mantenían tal calma, tal quietud, como si un cerdo haciendo de las suyas fuera lo más natural del mundo.

Tras ese porcino, corrían muchos más, formando un desagradable grupo de ataque, sus agravios se sumaron uno tras otro. Y la audiencia permaneció inerte, siguiendo con la mirada el desarrollo de los acontecimientos, murmurando entre ellos, pero con los brazos cruzados, como es su costumbre.
El vestido de la joven está sucio, está rasgado, y aunque llore, nadie hará nada por enmendarlo. 

¿De qué estoy hablando? Me parece que un salvadoreño entiende, pero, de todas maneras me explicaré, puesto que con ese fin escribo:

Un populoso locutor salvadoreño ha sido capturado, nuevamente, por el delito de remuneración de actos sexuales con menores de edad, al respecto se han generado diversidad de debates en línea, y hay una considerable información de los hechos circulando en medios virtuales. 
Pero las grandes cadenas noticiosas fuera de la red, han mantenido un peligroso y muy cuestionable silencio en relación a tan destacado evento (por darle un nombre).

Con qué finalidad están cometiendo una de las peores transgresiones al deber del periodismo, que es el de informar, por cubrir en la mayor medida posible el actuar del que no merece ni ser llamado por su nombre, y al que aquí me refiero únicamente como lo que es, un animal, un cerdo (aunque lamento el agravio que esto conlleva a los inocentes porcinos).  
Como dice la frase "para muestra, un botón", así de buena es la credibilidad de nuestros medios masivos.

Volviendo al tema principal ¿Se hará justicia? Bueno, al parecer de tres a ocho años de prisión, al menos para él, parece un pago adecuado por los actos barbáricos que ha cometido.

Pero a mi no me lo parece.

Sugiero, si me lo permiten, llevar a los puercos al matadero, y posteriormente deshacernos de sus carnes, puesto que considero serían potencialmente dañinas, de ser consumidas. Esa carne está podrida, salta a la vista con un rápido vistazo.
Si nos deshacemos con facilidad de un animal cuando éste inflige daño a los humanos, cual un perro rabioso, ¿por qué no utilizar la misma lógica con estos miembros de la sociedad?

Ah, porque somos seres racionales, que soportamos agravios irracionales.
Esperemos que la audiencia por esta vez no sea tal como la describo, y con esto adquieran consciencia de la gravedad de la posición en que se nos quiere mantener.


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