Al observar lo que sucede en mí país, me he percatado de que la situación de la inseguridad, no es solo culpa de las políticas blandengues del gobierno, es culpa de la gente misma.
En pláticas casuales, frecuentemente se habla del miedo que los ciudadanos le tienen a los delincuentes, de la fascinación que nosotros, los salvadoreños, le tenemos a aquellos que se arman de valor y toman la justicia en sus manos, de pueblos que no se dejan amedrentar en la forma que aquí permitimos, y de como deseamos "paz".
Pero todo es mentira, lo único que deseamos es comodidad, lo único que cultivamos es ignorancia, lo único que practicamos es la indolencia. Si hacemos cuentas, las "buenas" personas somos muchas más que las "malas", ¿cómo es posible que nos dominen entonces? ¿porqué un grupo supuestamente reducido tiene al país en sus manos?.
Les digo la respuesta, cada miembro de esta suciedad (sí, suciedad) colabora a que el barco se hunda, de esta manera: sin un mercado, no hay mercader. Si nadie comprara objetos robados, poco sentido tendría el hacerlo. Si los padres educaran a sus hijos en valores, las madres no tendrían que llorar su pérdida, fingiendo desconocer la causa de la misma.
Yo me pregunto ¿por qué dentro de un núcleo emparentado se toleran las graves faltas que uno de sus miembros comete? y así en todo el territorio, en cuyo panorama, en vez de verse hogares, se ven filas de ratoneras, las casas funcionan como escondrijos de victimarios, de los cuales todos son cómplices.
Y a pesar de esto, me atrevo a definir nuestra negligencia como "comodidad", término plenamente risible dado que nos están matando, y ¿desde cuando morir es agradable?. Pues como exponen la Sagradas Escrituras "Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles. Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama".
De la misma forma el pueblo salvadoreño prefiere cerrar sus ojos y fingir que no hay nada que pueda hacer para cambiar esta realidad.
¿De dónde podrás, oh El Salvador, sacar el valor que necesitas para oponerte a esta errada cultura?
Cuándo podremos decir ¡ya basta de tanta indulgencia!
Seguramente, el día en que decidamos despertar.
martes, 27 de diciembre de 2016
jueves, 15 de septiembre de 2016
De porqué hacemos y porqué no
Este día el perro del vecino trató de morderme, hablo de la mascota, no del vecino, aunque la connotación podría describirlo a él, en cierta forma.
Pero sus dientes no tocaron la carne, debido al tipo de ropa que llevaba, un pantalón con caída amplia, la cual me protegió. Observé como el animal intentaba completar su peligrosa tarea, tenía un paraguas en la mano, lo levanté amenazante, y al cabo de un momento, el perro se había alejado, y ladraba desde la distancia.
Entonces reflexioné, sobre por qué no había ejecutado mi acción de lastimar al animal, dadas las circunstancias, pese a ser amante de la mayoría de seres vivos, no podría reprocharme luego si lo hacía, pero de todas formas no lo hice.
Para empezar, pensé, el can, dado su tamaño relativamente reducido, en ese momento no representaba una amenaza mayor que la de romper mi pantalón, y eso no es tan grave. Para continuar, sus intentos de lograrlo me dieron una mezcla de lástima y gracia (una vez superado el temor inicial), y para terminar, conozco a sus dueños, en especial al que solo llamo "vecino" al inicio de esta entrada.
Sé que este susodicho se ha encargado de convertir a su mascota en un animal colérico, por tanto el culpable de sus acciones es su amo, de golpear a alguien, debería ser a él y no al perro.
Y siguiendo esta línea de razonamiento, terminé conjeturando, sobre qué nos lleva a hacer lo que hacemos, y lo que no hacemos.
¿Qué lleva a alguien a ser tan pasivo?, ¿Que lleva al perro a atacar sin razón?, ¿Que lleva al dueño a trastornar al perro?, ¿Que lleva a alguien a lastimar al dueño?.
Ese "alguien" podría ser yo. Pero me lo reservo; volviendo a la reflexión, creo que antes de entrar en campos más profundos, la respuesta es sencilla.
Hacemos cuando tenemos razón, aunque esa razón pueda no serlo, hacemos entonces cuando creemos tenerla de nuestro lado.
No hacemos cuando se da el caso contrario.
Golpear al perro podría ser lógico, pero no correcto.
Golpear al dueño podría ser un tanto irracional, pero sí serlo.
martes, 13 de septiembre de 2016
No me gusta
Cuando tenía nueve años, la vida era tranquila, porque estaba bendita, con la bendición de la ignorancia, quería crecer pronto, sin ninguna razón, solo quería ser grande.
Ahora lo soy, de cierta manera, y no me gusta.
A lo largo de los años vi lo que el destino le hizo a mis amigos, las niñas se hicieron mujeres, tienen hijos, pero no maridos. Los niños no lograron ser hombres, unos cayeron en drogas, otros también tienen hijos, pero no familias. Y otros... otros ya no están vivos.
A los catorce años saludé por última vez a quien fuera para mí un gran amigo, no hubiera imaginado que tres años después terminaría en una calle, volviéndose una cifra más en los índices de homicidios.
A los dieciséis vi de lejos a un compañero de educación media, tampoco creí que suyo sería el cuerpo que flotaba inerte en un río, del cual los vecinos hablaban solo unos meses después.
A los veintiuno descubrí cómo el que fue mi primer amor, durante mi infancia, había caído en drogas, había perdido aquel brillo de cuando era un niño.
Mientras más pasa el tiempo, peores se vuelven los descubrimientos, por una vez no hablaré de política, por esta vez no culparé al gobierno.
Porque hoy hablo con la venda de los sentimientos, hoy no veo más allá de esos cuerpos.
No. Sea por el clima luctuoso de este día, o por cualquier razón.
Solo veo a mi amigo, de quien no me despedí y escribo.
Que he crecido, y no me gusta, que ahora entiendo, y no me gusta. Que lo que veo, simplemente no me gusta.
Y ¿por qué escribir? Por la misma razón por la que se ríe, para no llorar.
Ahora lo soy, de cierta manera, y no me gusta.
A lo largo de los años vi lo que el destino le hizo a mis amigos, las niñas se hicieron mujeres, tienen hijos, pero no maridos. Los niños no lograron ser hombres, unos cayeron en drogas, otros también tienen hijos, pero no familias. Y otros... otros ya no están vivos.
A los catorce años saludé por última vez a quien fuera para mí un gran amigo, no hubiera imaginado que tres años después terminaría en una calle, volviéndose una cifra más en los índices de homicidios.
A los dieciséis vi de lejos a un compañero de educación media, tampoco creí que suyo sería el cuerpo que flotaba inerte en un río, del cual los vecinos hablaban solo unos meses después.
A los veintiuno descubrí cómo el que fue mi primer amor, durante mi infancia, había caído en drogas, había perdido aquel brillo de cuando era un niño.
Mientras más pasa el tiempo, peores se vuelven los descubrimientos, por una vez no hablaré de política, por esta vez no culparé al gobierno.
Porque hoy hablo con la venda de los sentimientos, hoy no veo más allá de esos cuerpos.
No. Sea por el clima luctuoso de este día, o por cualquier razón.
Solo veo a mi amigo, de quien no me despedí y escribo.
Que he crecido, y no me gusta, que ahora entiendo, y no me gusta. Que lo que veo, simplemente no me gusta.
Y ¿por qué escribir? Por la misma razón por la que se ríe, para no llorar.
domingo, 11 de septiembre de 2016
Celebrando la muerte
Ya era suficientemente malo que hasta los pequeños hijos de El Salvador estuvieran acostumbrados a ver cuerpos sin vida, tirados en la calle. Pero ahora se celebra.
Si es un pandillero, sin importar las razones, es una victoria, y los padres aplauden, se ríen, le enseñan a sus hijos que la muerte prematura de un joven es cuestión de orgullo, porque esa vida "ya no tenía remedio".
Y dice la canción "¿a dónde vamos a parar?", cuando un alma inocente se pervierte, pues la guían de forma equivocada.
"No hay camino para la paz, la paz es el camino" expresaba Gandhi, aquí sería "no hay camino para la paz, ya no hay camino".
Imaginen por un momento una sociedad donde nadie confía en nadie, el pueblo no cree en sus funcionarios, los funcionarios por su parte son corruptos, el gobierno es corrupto, todo es corrupto.
Donde te tienes que cuidar la espalda de tus vecinos, porque por una "mala mirada" te pueden matar. Donde no podes acudir a nadie, porque nadie te ayudará.
Donde estás solo.
Y los pequeños se vuelven pandilleros, por cualquier razón, terminan en el asfalto, ahogados en su sangre, con gente que observa satisfecha.
¿A dónde vamos a parar?, si es que podremos hacerlo.
Si es un pandillero, sin importar las razones, es una victoria, y los padres aplauden, se ríen, le enseñan a sus hijos que la muerte prematura de un joven es cuestión de orgullo, porque esa vida "ya no tenía remedio".
Y dice la canción "¿a dónde vamos a parar?", cuando un alma inocente se pervierte, pues la guían de forma equivocada.
"No hay camino para la paz, la paz es el camino" expresaba Gandhi, aquí sería "no hay camino para la paz, ya no hay camino".
Imaginen por un momento una sociedad donde nadie confía en nadie, el pueblo no cree en sus funcionarios, los funcionarios por su parte son corruptos, el gobierno es corrupto, todo es corrupto.
Donde te tienes que cuidar la espalda de tus vecinos, porque por una "mala mirada" te pueden matar. Donde no podes acudir a nadie, porque nadie te ayudará.
Donde estás solo.
Y los pequeños se vuelven pandilleros, por cualquier razón, terminan en el asfalto, ahogados en su sangre, con gente que observa satisfecha.
¿A dónde vamos a parar?, si es que podremos hacerlo.
martes, 23 de agosto de 2016
Vamos al circo
Pasen adelante, la función lleva rato, ¡pero va para largo!
Las atracciones son muchas, pero de entre ellas los payasos se llevan la mayor cantidad de aplausos, se roban las sonrisas y la alegría de la gran multitud.
Literalmente, la estrella del día es el ex presidente Mauricio Funes, y también el ex fiscal general, Luis Martínez, pero ocupémonos del primero, pues con él hay suficiente para varias entradas. Cosa que por supuesto, no pretendo hacer.
Llamémosle a lo anterior una especie de introducción, y de inmediato me explico.
Ya he mencionado con anterioridad que El Salvador es "el país de las sonrisas", la frase se complementa con los acontecimientos recientes. En pocas y llanas palabras, se inició una investigación en la que el ex presidente se vio involucrado, al enterarse, el susodicho negó rotundamente su implicación (como era de esperarse) al tiempo que salía del país, sin especificar con qué motivo lo hacía (aunque resulta obvio), mientras se encontraba en el extranjero se le incautaron en territorio nacional, artículos de lujo en extensas redadas a sus residencias ubicadas en exclusivas zonas del país. Este personaje intentó entonces recuperar parte de sus posesiones contratando un servicio de furgones, los cuales también cayeron en manos de la fiscalía.
A todo esto, Funes seguía negando culpabilidad alguna y aduciendo inocencia, pero sin planes de volver.
Ahora, amanecemos con la noticia de que ha solicitado asilo tentativamente en Nicaragua, cosa extraña, para un "inocente".
Hablando de robarse las sonrisas, el personaje que se ganó la voluntad y los corazones de muchos afines a la izquierda, que ganó adeptos con sus bellos discursos sobre justicia y austeridad, que se suponía era la esperanza de tantos en El Salvador, resultó ser otra rata, porque no encuentro otra palabra para describirle, que solo pretendía valerse de su cargo, para beneficiarse cuanto pudiera.
"¿Cómo gastar más de lo que ganas y que tus ahorros aumenten?" decían jocosamente en las redes sociales, refiriéndose al personaje de hoy, bueno, pregúntenle a Mauricio Funes.
Mientras yo sigo en mi butaca, por gusto o por fuerza, observando la función.
jueves, 11 de agosto de 2016
La burla del día - (Ayer)
Sobre la pasarela del Parque Infantil, aquí en San Salvador, hay un letrero que sugiere de manera imperativa a los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, (quienes también son conocidos como "Los cuatro magníficos") renunciar, por "desestabilizar" la nación.
No es la primera, la segunda, la tercera o la enésima vez que fracciones (comúnmente asociadas a la izquierda) solicitan a los magistrados renunciar, ¿Porqué es esto? Porque sus resoluciones son apegadas a la ley, como deben serlo. Con ellas han impedido un aumento del 13% a la tasa de factura eléctrica, $900 millones en bonos, y además declararon inconstitucional la ley de amnistía vigente desde 1993, solo por mencionar parte de sus últimos fallos.
El señor Presidente, habla en contra de ellos cuando aparece en televisión, lo cual, además de no ser propio de un mandatario, que se supone debiera estar a favor de la constitucion, por lo tanto al lado de la Sala y por consiguiente del pueblo; Es una total burla de quienes formamos parte del mismo.
Le llamo "burla" pero es una palabra muy blanda para la forma en que se nos trata.
Me pregunto, volviendo al tema de la Sala, ¿A quién creen que están engañando?, dejando de lado a los adeptos fanáticos, la población es consciente de lo que ocurre en la nación, no es como si trataran de tapar el sol con un dedo, es como si nos quisieran convencer a estas alturas, de que la tierra es plana.
Esa es la burla del día.
viernes, 11 de marzo de 2016
Un día en el país de las sonrisas
Bienvenidos sean, al país de la gente alegre, El Salvador, difícilmente se toparán con personas de mejor ánimo o mejor actitud donde quiera que vayan, linda mi gente, que disfruta de reír y pasarla bien. De no ser porque nos están matando, te invitaría a quedarte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)